CARMEN DE LOS MARTIRES.

 

Se encuentran situado en el Campo de los Martires, junto a los bosques de la Alhambra. Accedemos a él desde Plaza Nueva, subiendo por la cuesta de Gomérez hasta llegar a la Puerta Lago e Islotede las Granadas. Una vez aquí, tomaremos por el paseo lateral derecho de los bosques de la Alhambra, que acaba junto al hotel Alhambra Palace. Enfrente vemos un paseo, por el que continuaremos, pasando junto al auditorio Manuel de Falla. Al final de este paseo se encuentra el Carmen de los Martires.

Descripción

Actualmente este carmen consta de un palacete rodeado de bellos jardines de diferentes estilos, todo ello construido en el siglo XIX. Veremos el jardín romántico, con lago, isla,y torreón, escondidas fuentes; el jardín monacal, con cultivos de plantas aromáticas y medicinales; el jardín oriental con una fuente rodeada de palmeras; el patio islámico, con acequia y gruta. Los jardines nos sorprenderán por su variada belleza, la gran frondosidad de sus parterres y las hermosas fuentes cubiertas de musgo. Además, por su privilegiada situación, las vistas sobre la ciudad, la vega y Sierra Nevada son excelentes desde todo el recinto. Todo esto hace de este lugar uno de los más bonitos jardines de la ciudad, de visita inexcusable.

Historia

El lugar toma su nombre de los silos y mazmorras que en él existían en tiempos de los árabes, donde se supone que algunos cristianos sufrieron Fuente bajo el Lagomartirio, por lo que las Reyes Católicos erigieron una érmita dedicada a los Santos Mártires. Posteriormente se construyó en el lugar un Convento del Carmelitas descalzos, del que fue prior San Juan de la Cruz, entre 1.582 y 1.588. Aún hoy podemos contemplar en los jardines el Cedro de San Juan de la Cruz (en realidad un ciprés), del que la tradición dice que fue plantado por este santo, y que bajo su sombra escribió su obra "La Noche Oscura del Alma".

El convento fue destruído en 1.842, y los terrenos adquiridos por un particular que edificó en ellos el actual palacete. En 1.958 el Ayuntamiento adquiere la finca, que pasa a propiedad pública. En el año 1.974 es vendida para la construcción de un hotel, que afortunadamente nunca se lleva a cabo, pero se pierde una zona de jardín destinada a bosque y tanto los jardines como el palacete quedan seriamente dañados. Tras la paralización de la obras, el carmen vuelve a ser de propiedad municipal, iniciándose en 1.984 su restauración, primero del placete y posteriormente del lago, acueducto y jardines, abriendose al público a medida que ésta se iba realizando.

 

Carmen de los Mártires -- História
Llamado por los árabes "campo de Ahabul", el Carmen de los Mártires fue el lugar desde donde Boabdil partió para hacer entrega de su amada ciudad a los cristianos. Isabel la Católica construyó una ermita en el lugar como recuerdo de ese día. Más tarde se levantó un convento y, sobre sus ruinas, un palacete. En su entorno, un jardín.

Construcciones y espacios verdes que encierran los avatares de un lugar con varios siglos de historia, donde el jardín que lo rodea y lo embellece llega a nuestros días con una extensa mezcla de acontecimientos incrustados en su trazado. Trozos de historia, esplendor y ruina, un caos ordenado. Jardín, huerto, isla, lago, patio, un jardín de jardines.

El Carmen de los Martires se encuentra ubicado en la colina de la Alhambra. Un magnífico palacete, jardines románticos y huertos nazarís sobre la ciudad de Granada.

- Antecedentes históricos

En el siglo XI se produce una expansión y desarrollo urbanístico que se extiende por el barrion de los Alfareros, con su famosa alameda de Muamil que en dirección a la Vega puebla con huertos y jardines el Campo de Ahabaul, al que los cristianos llamaban Corral de los cautivos y más tarde Campo de los Mártires, zona de maniobras militares y justas medievales, sembrada de silos y mazmorras, como describe Jerónimo Münzer
Carmen de los Mártires -- História
Boabdil partió de este lugar para entregar las llaves de la ciudad. La reina Isabel la Católica erigió una ermita para rememorar este acontecimiento. En 1573 se erige el convento de los Carmelitas, del que fue prior San Juan de la Cruz, que además de escribir varios libros durante su presencia en el convento, plantó árboles y dedicó parte de su tiempo al cuidado del huerto y los jardines monacales de lo que, más tarde, serían Los Mártires. La figura del místico está relacionada con un árbol a cuya sombra se sentaba a escribir, este árbol se creía que era un cedro del Líbano, aunque en realidad se trata de un ciprés que puede ser visitado siguiendo el camino que discurre tras el huerto monacal. Tras ser destruido el convento, la propiedad pasa por diferentes manos hasta que lo compra el general Carlos Calderón, que fue quien edificó el actual palacete.

El máximo esplendor, sin embargo, llegó de la mano de Huberto Meersmans, que lo adquirió en 1891. Según algunos cronistas "el estanque se convirtió en lago romántico con una isla en el centro, cargada de evocadoras ruinas y airosos intercolumnios. En la huerta conventual surgieron espléndidas avenidas con detalles escultóricos de estilo versallesco, laberintos de perfumado mirto y jardines andaluces con fuentes moriscas, hirvientes cascadas y grutas ocultas. Existía un espeso bosque en cuyas umbrías pastaban ciervos en libertad.

En 1930 la propiedad es adquirida por el Duque del Infantado del que cuentan las crónicas que "embelleció casa y jardines, dedicando a cascadas y lagos los vestigios de su pasión hidráulica". Cristina de Arteaga escribe que "dolido de que no quedara en el Carmen memoria alguna de Felipe II, el monarca que dio a los Carmelitas el agua capaz de transformar el desierto en oasis le dedicó una gran fuente, que llevaría su nombre, entre las embrujadas sombras de un sinfín de palmeras fundidas en una sola masa", el actual jardín de las palmeras.

En los años 70 y después de pasar de manos privadas a públicas, una operación inmobiliaria destruyó gran parte de la propiedad bajo la pretensión de construir un hotel. La presión social impidió que el proyecto siguiese adelante, aunque no se pudo evitar gran parte de la destrucción. El bosque desapareció casi por completo, decenas de árboles centenarios y el laberinto romántico que lo atravesaba desaparecieron, así como ejemplares de plátanos, castaños de indias, cedros, madroños y una encina cuya plantación se atribuía a Santa Teresa de Jesús.

- El huerto

En la actualidad el huerto ha sido restaurado y se ha respetado la mezcla de especies que podría haber conformado la vida monacal, plantas hortícolas, medicinales y aromáticas como romero, tomillo, orégano, lavanda o fresas. Al fondo del huerto se ha construido un cenador con caña de Motril.

- Isla del Lago.

Está rodeada por el estanque donde se alojan cisnes negros. El lago está bordeado por árboles y arbustos entre los que destacan palmeras, setos de arrayán y cañas de bambú. Además en la isla se encuentra uno de los árboles más singulares del lugar, el árbol de las pelucas, llamado así porque sus frutos poseen unos pedúnculos fructíferos plumosos que, en verano y otoño, le dan un aspecto de cabellos sobre las hojas. También existen carpes, madroños, cedros de Bussaco, originarios de la primera plantación, con unos 150 años de edad.

- Terrazas.

En las zonas aterrazadas existen numerosos árboles frutales como perales, manzanos, granados y naranjos.