CORPUS CHISTI.

Otra costumbre conservada hasta el s. XIX, era que los pueblos que antaño formaron la jurisdicción de la ciudad, estaban obligados a traer determinadas cargas de Murcia para la procesión.

A principios del s. XIX decayeron tanto las fiestas del Corpus granadino, que casi se suprimieron. Fueron los comerciantes de la ciudad los que en 1839 pidieron al Municipio que las resucitase, porque así convenía a sus intereses mercantiles.

En 1850 fue concedida a Granada la Real Feria de Ganado, que se hizo coincidir con las fiestas del Corpus. Las vistosas veladas del Corpus, que tenían lugar en los paseos del Salón y de la Bomba en las noches de feria, así como las exposiciones de floricultura, los conciertos y las corridas de toros, fueron el pórtico del actual Corpus de Granada, de fama internacional.

Hoy en día, el Corpus de Granada, es la que conserva más rasgos de la antigüedad. Hay dos procesiones.

Una, la de la festividad del Corpus Christi, 'el Día del Señor', delante de la cual todavía marchan la tarasca, los gigantes y cabezudos, grupos de pajes, escudo de la Ciudad, arcones y otros objetos pintorescos. Esta procesión es matinal y se celebra el jueves del corpus.

La segunda procesión sale el domingo de corpus y ésta carece de estos folklóricos, celebrándose por la tarde. En la víspera de la fiesta del Corpus aún recorre la ciudad la "publicación" o "Paseo de la Ciudad", a que hemos aludido anteriormente, precedido por la tarasca y los gigantes y cabezudos.

Desde 1850 está asociada a la fiesta del Corpus la Feria granadina, que se inicia en el lunes anterior.

Fueron los Reyes Católicos, tras la rendición de Granada, quienes implantaron el Corpus como fiesta de los granadinos.
Festividad que cobró un especial significado, ya que se erigió como instrumento didáctico cuya finalidad era asentar su cristiandad, recientemente adquirida.
Granada había sido durante más de ocho siglos corazón del Islam y estaba muy necesitada de recobrar sus lazos y su culto cristiano.
La celebración del Corpus arraigó fácilmente en las costumbres y la idiosincracia de la ciudad.
Su máximo esplendor lo cobra en los siglos XVII y XVIII, en la época barroca.
En 1.850 se le concedió a Granada la Real Feria de Ganado, que se hizo coincidir con la feria del Corpus.
Las días de feria en el Paseo del Salón y el Paseo de la Bomba regalaban a Granada conciertos, corridas de toros, exposiciones florales y veladas nocturnas difíciles de olvidar.
Hoy día es la festividad que conserva más rasgos de la antigüedad y está tan viva como en sus primeros días.
Su celebración no tiene fecha fija porque está ligada al calendario de festividades católicas, pero normalmente suele ser a principios del mes de junio.
 
El miércoles a las 12.00 comienza la procesión de La Tarasca.
Como he llegado con tiempo de sobra, me acerco a visitar el Corral del Carbón, que está en pleno centro, en la calle Reyes Católicos.
El Corral del Carbón es la única alhóndiga conservada de las tres que existían en la Granada nazarí.
Se construyó a principios del siglo XIV y servía como posada para los mercaderes.
El patio es cuadrado y presenta una fuente en el centro rodeada por tres pisos de galerías.
Las estancias superiores eran alojamientos y en la planta baja había caballerizas y almacenes para las mercancías.
Las dueñas del edificio eran las reinas nazaríes, así que con la capitulación de la ciudad, pasó a manos de los Reyes Católicos.
Éstos cedieron su uso a Sancho de Arana, un criado que continuó haciéndolo servir como hospedería.
Posteriormente fue utilizado como corral de comedias y ya en el siglo XVIII fue usado como casa de vecinos en cuyos bajos se almacenaba carbón (de ahí su nombre).
En la actualidad acoge una oficina de turismo y algunas tiendas.
Los "veranos del corral del carbón" acogen muestras de baile flamenco y  teatro en un marco incomparable.

Mirando su fachada, el arco de herradura, su patio escondido entre sombras que son refugio buscado cuando el sol aprieta, los corredores... uno puede trasladarse en el tiempo y ver los mercaderes fatigados de un viaje interminable, descargando todo tipo de mercancías y prodigios traídos Dios sabe de dónde... para ofrecerlos en el mercado.
Es un sitio muy especial (o a mí me lo parece).

Pero tenemos que volver a la realidad, porque el gentío que se agolpa en las calles y el nerviosismo que corre por el aire nos indica que la procesión de la Tarasca está a punto de comenzar. 
La Tarasca, criatura mitológica, habitaba en Tarascón (Francia) en el siglo XIV.
Cuenta la leyenda que este ser, mitad dragón con patas de oso, mitad buey con caparazón de tortuga, con cabeza de león y orejas de caballo, asolaba el territorio a su capricho.

El Rey había luchado contra esta criatura incansablemente, pero sin éxito y fue Santa Marta quién encantó a la Tarasca con sus plegarias, domando esta bestia sin dificultad, bestia que posteriormente fue aniquilada por los habitantes de la zona.

Hoy día simboliza el triunfo de la belleza sobre lo monstruoso y va acompañada por un cortejo compuesto por un centener de personas, entre charangas, bandas, 18 cabezudos y cuatro gigantes que representan a los reyes Católicos (Isabel y Fernando) y Nazaríes (Morayma y Boabdil).
El maniquí que cabalga a lomos del dragón alado ofrece cada año un avance de la moda para la temporada veraniega y este año ha rendido homenaje a la actriz Audry Hepburn tanto en el vestuario como en el recogido de pelo al más puro estilo "Desayuno con Diamantes" .
El desfile es custodiado por los cabezudos, que aporrean a niños y mayores con vejigas de cerdo infladas de aire, pero que no hace desistir a los miles de personas que se acercan a verla pasar, gentes siempre proclives a la fábula y el asombro.

Jueves 11 de Junio, 10.00 de la mañana.
Se celebra el día grande de la fiesta mayor con la salida en procesión por las calles de Granada de la Custodia del Corpus Chirsti, formada por autoridades civiles y militares, cofradías y mujeres vestidas de mantilla.
Todo comienza con una misa en la Catedral presidida por el Arzobispo monseñor Martínez Fernández.
Posteriormente la procesión del Corpus recorre las calles habituales del centro de la ciudad.
Una vez recorrido el itinerario procesional, la comitiva regresa al templo donde se procede a la bendición con el Santísimo Sacramento, momento en que se produce la tradicional lluvia de pétalos desde el arco del altar mayor.
Las Cofradías mantienen viva la tradición de levantar altares al paso de la Custodia del Corpus.
Dicha Custodia fue regalo a la ciudad del tocador de la reina Isabel La Católica.
Paseó durante hora y media por las calles de Granada, adornado con claveles, gladiolos y rosas blancas y recibió numerosas ofrendas de pétalos de flores arrojados desde los balcones.
Le precedían los cabildos de la ciudad, clero diocesano, órdenes regulares y asociaciones religiosas, Adoración nocturna,  hermandades Sacramentales de penitencia y de gloria, así como multitud de niños vistiendo sus trajes de comunión (sacramento recibido el pasado mes de mayo).
Hay dos figuras, montadas a caballo como seña característica, que se recuperan en esta ocasión después de 60 años.
Uno de ellos es el timbalero, que representa a un soldado de las tropas de los Reyes Católicos, con dos grandes timbales, uno a cada lado de la montura.
El otro es el heraldo de Castilla, unos pasos más atrás, y cuya misión era transmitir las órdenes, decretos y bandos de los reyes.
 
Tras el palio de respeto iba el prelado, monseñor Javier Martínez, acompañado por una amplia representación religiosa y militar.

Después de disfrutar-sufrir de la procesión (por un sol sin piedad que nos ha abrasado durante más de una hora) decido dar una vuelta por la Alcaicería.
En mi camino, intransitable por el gentío, desemboco en la Plaza Bib-Rambla, donde han instalado varias atracciones para diversión de los más pequeños.
En la plaza no cabe un alfiler entre foráneos y visitantes.
Algo típico aquí ligado de forma intrínseca a la fiesta del Corpus son las Carocas.
Son dibujos que plasman de forma gráfica temas de actualidad relacionados con la ciudad en clave de humor acompañados a modo de "pie de foto" por un quintilla.
Las quintillas son escritas y enviadas a concurso por los propios ciudadanos y posteriormente se elige la merecedora del primer premio.

Me interno como puedo por las callejas de la Alcaicería y pareciera que ingreso en otro mundo.
Todas las tiendas están repletas de objetos de cerámica, cobre, joyas, alfombras, ropajes típicos multicolores... es imposible describir el encanto de estas callejuelas, donde en cada esquina se esconde una sorpresa.
Deambular sin rumbo fijo es ya un placer de por sí.
Adentrarse en ellas un lujo (o un pecado, según se mire) porque siempre se pica y uno se lleva algún recuerdo, cualquier cosa insignificante que te recuerde el misterio de sus arcadas y sus muros de piedra que parecen querer susurrarte un secreto guardado ya por demasiado tiempo...
Esto es Granada y ya lo dijo alguien que sabía bien de qué hablaba... "todo es posible en Granada".

 

Fue creada institucionalmente por los Reyes Católicos como Fiesta Mayor tras la conquista de la ciudad. Se copió el modelo de la de Sevilla que, por entonces, era la más suntuosa de España.

La procesión en honor de la Custodia que contenía el Cuerpo de Jesucristo estaba formada por todas las parroquias de la ciudad y las de las poblaciones de la Vega que, además, eran las responsables de cubrir con juncia todo el suelo del itinerario.

Desde el principio, el arzobispo Hernando de Talavera se encargó de que todos los sectores de la población granadina se sintiesen representados y así consta que salían zambras moriscas en el cortejo. Y desfilaban diversos carros en los que se escenificaban pasos y juegos teatrales.

Tal fue la envergadura que tomó la procesión con el paso de los años que en 1573 se dieron unas Constituciones Sinodales para regular el orden de la solemne comitiva y el tipo de "espectáculos" que podía contener.

Que se sepa, a partir de 1632 tenía lugar además el "Paseo de la Ciudad" que consistía en una especie de desfile festivo con diablillos, gigantes, cabezudos y la mítica Tarasca, una mujer sobre un dragón.

Estas dos procesiones han perdurado hasta nuestros días. Y así, el miércoles sale la Pública, que es una celebración dirigida a los niños y jóvenes, y que sin duda protagoniza la Tarasca, un maniquí sobre un dragón que se supone viste la ropa que habrá de estar de moda esa temporada.

Y el jueves, que es el día grande, la procesión religiosa que en la actualidad saca un trono realizado por el orfebre y escultor granadino Miguel Moreno.

Se mantiene aún la tradición de erigir altares a lo largo del recorrido procesional. En la Plaza de Bib-Rambla se exponen las denominadas "Carocas": dibujos y quintillas alusivas, en tono satírico, a acontecimientos ocurridos en la ciudad durante el año anterior.

La Feria en sí, que comienza el lunes anterior al jueves del Corpus y finaliza el domingo siguiente, se traslada a un recinto a las afueras de la ciudad, con casetas y atracciones de todo tipo